De pequeño temía a ese sonido sucedido de la oscuridad.
Era como saber que en cada vuelta de los pasillos de mi hogar,
estaría ahí, esperando el repique de mis sentidos.
Nada podía evitarlo.
Los rincones le guardaban debajo de la cama.
Y aun hoy puedo sentir el susurro detrás de mi oreja, aullándome…
...¡Bu!

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