He perdido mis brazos, por haberte amarrado tanto.
Tu soledad busca la silueta: el largo caminar del adiós.
El hogar huele a azufre, huele a ti.
Hay cuerpos mutilados, lugares que dejaron de existir.
Hay aromas que se quedan, que se arremolinan en la memoria del corazón.
Hay aromas que atrapan, que encarcelan la razón.
Hay aromas que hieren.
Hay aromas que se quedan en la memoria del corazón,
Del corazón que hieren, que matan, que incapacita mi cuerpo y lo desintegra.
Hay aromas.
Aromas que se quedan.
Que no permiten olerse jamás.
He perdido mis brazos, por haberte amarrado tanto.

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