A Spinetta- Con albatros y lluvia.
Sentimos la voz,la manta cristalina que tendiste en nuestras orejas. No hay muerte para quien entre la bruma ensancha la luz; Memoria del poeta en nuestro pecho.
El chillido de una tarde nublada,pareciera que el clima también te extrañara.
Sentimos la voz,la manta cristalina que tendiste en nuestras orejas. No hay muerte para quien entre la bruma ensancha la luz; Memoria del poeta en nuestro pecho.
El chillido de una tarde nublada,pareciera que el clima también te extrañara.
Nos despliega su crujir,el grisáceo manjar de la lluvia:
Ternura que evoca tu canto,murmullo de mil albatros danzando en la penumbra.
Tú te quedas,como tantas otras tardes lo habías hecho.
Hasta la otra flaco. Ya no sé si el mar descansara.
Hasta la otra flaco. Ya no sé si el mar descansara.

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